S. ATANASIO DE ALEJANDRIA En la asamblea del 2007 los misioneros combonianos en Egipto escogieron a S. Atanasio como su santo protector. Reproducimos a continuación parte del texto del discurso que el Papa Benedicto XVI pronunció durante la Audiencia General del 20 de junio de 2007 y las razones por las S.Atanasio fue elegido. 1. Breve biografia ”Nacido probablemente en Alejandría, en Egipto, hacia el año 300, Atanasio recibió una buena educación antes de convertirse en diácono y secretario del obispo de la metrópolis egipcia, Alejandro. Cercano colaborador de su obispo, el joven eclesiástico participó con él en el Concilio de Nicea, el primero de carácter ecuménico, convocado por el emperador Constantino en mayo del año 325 para asegurar la unidad de la Iglesia. Los Padres de Nicea pudieron de este modo afrontar varias cuestiones, principalmente el problema originado unos años antes por la predicación del presbítero de Alejandría, Arrio. Éste, con su teoría, amenazaba la auténtica fe en Cristo, declarando que el «Logos» no era verdadero Dios, sino un Dios creado, un ser «intermedio» entre Dios y el hombre y de este modo el verdadero Dios siempre permanecía inaccesible para nosotros. Los obispos, reunidos en Nicea, respondieron redactando el «Símbolo de la fe», que completado más tarde por el primer Concilio de Constantinopla, ha quedado en la tradición de las diferentes confesiones cristianas y en la liturgia como el «Credo niceno-constantinopolitano». En este texto fundamental, que expresa la fe de la Iglesia sin división, y que todavía recitamos hoy, todo domingo, en la celebración eucarística, aparece el término griego «homooúsios», en latín «consubstantialis»: indica que el Hijo, el «Logos», es «de la misma naturaleza» del Padre, es Dios de Dios, es su naturaleza, y de este modo se subraya la plena divinidad del Hijo, que era negada por los arrianos. Al morir el obispo Alejandro, Atanasio se convirtió en el año 328 en su sucesor como obispo de Alejandría, e inmediatamente rechazó con decisión todo compromiso con las teorías arrianas condenadas por el Concilio de Nicea. Su intransigencia, tenaz y a veces muy dura, aunque necesaria, contra quienes se habían opuesto a su elección episcopal y sobre todo contra los adversarios del Símbolo de Nicea, le provocó la implacable hostilidad de los arrianos y de los filo-arrianos. A pesar del resultado inequívoco del Concilio, que había afirmado con claridad que el Hijo es de la misma naturaleza del Padre, poco después estas ideas equivocadas volvieron a prevalecer --incluso Arrio fue rehabilitado-- y fueron apoyadas por motivos políticos por el mismo emperador Constantino y después por su hijo Constancio II. Éste, que no se preocupaba tanto de la verdad teológica sino más bien de la unidad del Imperio y de sus problemas políticos, quería politizar la fe, haciéndola más accesible, según su punto de vista, a todos los súbditos del Imperio. La crisis arriana, que parecía haberse solucionado en Nicea, continuó durante décadas con vicisitudes difíciles y divisiones dolorosas en la Iglesia. Y en cinco ocasiones, durante 30 años, entre 336 y 366, Atanasio se vio obligado a abandonar su ciudad, pasando 17 años en exilio y sufriendo por la fe. Pero durante sus ausencias forzadas de Alejandría, el obispo tuvo la posibilidad de sostener y difundir en Occidente, primero en Tréveris y después en Roma, la fe de Nicea así como los ideales del monaquismo, abrazados en Egipto por el gran eremita, Antonio, con una opción de vida por la que Atanasio siempre se sintió cercano. San Antonio, con su fuerza espiritual, era la persona más importante que apoyaba la fe de Atanasio. Al volver a tomar posesión definitivamente de su sede, el obispo de Alejandría pudo dedicarse a la pacificación religiosa y a la reorganización de las comunidades cristianas Murió el 2 de mayo del año 373, día en el que celebramos su memoria litúrgica. 2. Razones de la elección de S.Atanasio como Patrón de los misioneros combonianos en Egipto. a. Egipcio S. Atanasio es uno de los mayores representantes del gran patrimonio histórico y cultural de la iglesia alejandrina y egipcia. Esta es la única del Africa Septentrional que ha resistido las invasiones árabes. b. Misionero Como patriarca de Alejandría S.Atanasio fue protagonista del primer gran movimiento misionero post-bíblico hacia el Africa subsahariana. Precisamente durante su periodo más floreciente en Alejandría, S.Atanasio se ocupó de la evangelización de Etiopía. Sus manos consagraron a S. Frumencio como obispo de Aksum para la iglesia etiope alrededor del 350. c. Puente entre iglesias. Durante sus dos primeros exilios en Europa, S.Atanasio fue puente entre las dos grandes tradiciones eclesiales. Describiendo la historia de la vida religiosa, el historiador J. Lortz afirma que “en Occidente, el primer anuncio de este tipo de vida fue llevado por S. Atanasio durante su exilio en Roma y Treviri”(Lortz J., Storia della Chiesa, Torino, p. 228). La existencia de relaciones con algunas diócesis del Veneto y su estancia en Venecia están confirmadas por el mismo S.Atanasio en la Apologia que dirige al emperador Constanzo, donde “declara que durante su viaje en Occidente no se ha presentado nunca solo ente el emperador Constanzo, sino acompañado por el obispo de la ciudad en la que se encontraba. Se hace referencia a los testimonios de Fortunato de Aquileia, Crispino de Padua, Lucillo de Verona y Vicente de Capua” (Lecqlerq H., Dictionaire d’Archeologie Chrétienne et Liturgie, 1935, p. 237). Menos cierta, aunque muy probable, es la amistad entre S.Atanasio y S.Zeno, que fue consagrado obispo de Verona en el año 362. d. Exiliado y perseguido. S. Atanasio ha sido protagonista de cinco exilios. Ha pagado duramente el precio de su compromiso con la defensa de la integridad de la fe e la reforma de la iglesia. De esta manera ha compartido la experiencia del oprimido y del rifugiado, de aquel que es perseguido injustamente sin ricurrir jamás al odio o la violencia.